La Espera.
En nuestra primera cita yo tenía 4 semanas, así que tenía que esperar hasta que cumpliera las 8 semanas para poder mudarme a mi nuevo hogar. En ese mes de espera me había planteado ponerme guapo, incluso hasta más que mi hermano el guapearas, quería sorprender a mi mami cuando volviera a recogerme, porque aquí entre nosotros, a mi me dolió que se quejara de lo pequeño que era, pero no soy rencoroso y no por justificarla, aveces los humanos dicen cosas que sin querer hieren a quienes las escucha, así que me lo tomé como una crítica constructiva, que me incitó a mejorar, en este caso mi tamaño.
Permíteme que te cuente un poco de mi. Vengo de en una camada de 6 cachorros, mi hermano el guaperas, que sus características eran similares a las mias, con manchas marrones con la máscara y las patas blancas, otro hermano que era completamente blanco, y 3 hermanas de color caramelo y la máscara negra que a las pobrecita no les favorecía demasiado, eran tan grandes o incluso más que el guapearas, pero ellas nunca fueron competencia porque mami tenía claro que quería un macho y no una hembra.
Mi hermano favorito era el blanco, yo le llamaba Blanquito, aunque hasta él era más grande que yo, en cierto modo me daba pena porque en nuestra raza los perros blancos al contrario que en el resto de la humanidad, lo tienen más difícil, su sistema inmunológico es más débil, y tienen tendencia a quedarse sordos y ciegos a temprana edad e incluso a contraer cancer de piel. con lo cuál conseguirles un hogar resulta aveces imposible, no son ni siquiera inscritos en el registro de pura raza. Claro está, nosotros en el mundo canino no lo vemos así, faltaba más! esta injusticia es impuesta por los humanos.
Volviendo a mi plan de ponerme cachas y guapo, desafortunadamente a tan temprana edad aprendí que la mayoría de las veces, las expectativas están muy lejos de la realidad. Mi madre la Luisa era muy buena madre y tenia 6 tetas, con lo cual, hasta ahí todo bien, nos tocaba a teta por cachorro. Pero estoy seguro que más de uno de mis hermanos y hermanas (bueno Blanquito tal vez no), estaba mamando dos pezones a la vez porque yo apenas comía y es que el guaperas era un bully así que cuando él estaba en la teta de arriba yo intentaba irme a la teta de abajo, poniendo distancias a toda costa, pero allí siempre estaban mis hermanas que sin ánimo de faltarles el respeto eran muy perras, me empujaban y terminaba sin teta y con hambre.
Menos mal que cuando nací alcancé a beber el calostro en las primeras 24 horas, de ahí que gozo de buena salud ahora que soy mayor, porque lo que era mamar leche ya sabéis que muy poco. Alguna que otra leche me la daba el bully de mi hermano, pero no quiero ser pesado con el tema, no vaya a ser que le cojáis manías. Cuando nos pusieron a comer sólidos, yo como estaba acostumbrado a pasar hambre, pues me atiborraba a piensos y sufría de unas diarreas incontenibles, pero no voy a entrar en detalles por si estás comiendo en este momento, y tampoco es plan de arruinarte la comida, ah por cierto considérate afortunado por comer sin estrés de que te la quiten, muchas veces cosas tan simples como esas, las damos por hechas.
Total que así pasaron las semanas y a pesar de todo el hambre que pasé, no cambiaría nada de la vida con mi familia perruna, porque en general y esto puede aplicarse al
99,9 % del reino animal, las experiencias que vivimos no siempre son del todo malas (habían muchos momentos en los que mis hermanos y yo jugamos), ni del todo buenas (estaría de más escribir un ejemplo), pero el conjunto de ambas nos hace quienes somos en el presente.
Así que a un día de que venga mi mami; aquí estoy yo, más flaco que cuando me conoció, aunque más alto, todo hay que decirlo, con lo cual me veo raquítico......pero eso si con los ojitos llenos de ganas de volver a verla!
Espero que os haya gustado, nos vemos en mi próxima aventura.
All the best to everyone this Holiday Season!
Woof woof.
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