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CUANDO UN SER QUERIDO SE VA……



El vacío irreparable que queda cuando se nos muere un familiar, un amigo, un conocido, es un momento crucial que todos tendremos que pasar, un dolor inmenso que desborda y atraviesa hasta lo más profundo del alma, por la inevitable BREVEDAD HUMANA.


“Nos devuelves al polvo cuando dices: <<iDe vuelta al polvo, seres mortales!>>. Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer que ya pasó, y como una vigilia de la noche.

SALMOS 90:3-4. Aquí el salmista pide saber el tiempo que viviré aquí y a la vez reconoce que es frágil, sin embargo, nadie se prepara para morir.


Nadie puede detener esta partida, debemos considerar que la muerte es un proceso totalmente natural que se desarrolla de acuerdo con las leyes fijas De Dios. La voluntad de Dios es que vengamos a este mundo a cumplir una misión con la humanidad “Amar a Dios y Amar al Prójimo”. Cuando cumplimos con este ciclo de Vida, en el tiempo establecido por Dios, Él nos hace un llamado y tenemos que acudir a Él, no importa edad, sexo, ni estatus social. Nadie quiere perder a un ser amado, nadie quiere aceptar la dura realidad que la muerte nos tocará la puerta en algún momento.


Solo nos queda los inmemorables recuerdos de aquella persona que ya no está, podríamos experimentar pensamientos de lo que podría o debería haber sido antes de que la persona falleciera, llanto, tristeza, arrepentimiento, nostalgia, una mezcla desgarradora de sentimientos nefastos, impensables de que existieran, solo el tiempo nos traerá, paz y resignación pero el vacío será insustituible.


Para tí mamá… Yo sé que algún día te alcanzaré y podré abrazarte como nunca.


Tu amiga,

Rvda. Lastenia Bolaños.

Pastora de la Iglesia del Nazareno.



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